ECONOMÍA

Plantando cara a la chinche americana en los pinares de Castilla y León

El grupo operativo PINEA pretende dar herramientas para rescatar esta producción en declive en España mediante la aplicación de técnicas de gestión innovadoras

Lidia Corral

España es el país con mayor extensión de pino piñonero del mundo, y una cuarta parte de esa superficie está en Castilla y León. Pero la plaga de chinche americana ha mermado a la mínima expresión su producción. En la última década, se produce menos de la mitad de piñones, provocando que el precio se haya disparado.

El máximo responsable actúa sigiloso, pasando inadvertido hasta que es demasiado tarde. La chinche americana, que provoca que piñas aparentemente en perfecto estado estén vacías en su interior. Esto hace que la industria atraviese un momento muy delicado. Por eso surgen proyectos para  tratar de reducir los graves daños que está causando esta chinche en la producción de piñón mediterráneo, como Go PINEA, uno de los muchos proyectos del FAFCYLE, y que pretende emprender las acciones necesarias para revertir el descenso en la producción de piña nacional y ayudar al sector industrial aportando una información de gran valor para su estrategia comercial, como la de estimar la producción anual de manera fiable. Primero han analizado el ciclo biológico de la chinche: "Los hemos ensayado a finales de julio y agosto, que es cuando se centra la vida biológica del insecto", afirma Olga González, gerente de la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (FAFCYLE). De esta manera se ataca a la chinche en el momento preciso,  y después utilizan feromonas para atraer a las hembras y lograr así reducir la población.

El grupo operativo Pinea está integrado por la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE), la Federación de Asociaciones forestales de Castilla y León (FAFCYLE); la Fundación Cesefor, las empresas Ecología y Espacio, S.L. y Sanidad Agrícola ECONEX, S.L.; la sociedad cooperativa PiñonSol; el Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) y el Consorci Forestal de Catalunya.

En los últimos años, muchas empresas de la zona han desistido. De momento seguirán trabajando, pero se abre una puerta, un rayo de esperanza para que el sector recupere el terreno perdido.

Puedes estar informado de las principales noticias de Castilla y León en nuestros perfiles de Facebook y Twitter