CAMPAÑA ELECTORAL EN EL REINO UNIDO

Cameron convence a los británicos en el tercer debate frente a un Brown hosco y poco concreto

  • Los sondeos le dan la victoria al líder 'tory' con más del 35 % de apoyo
  • Los liberal-demócratas de Clegg se mantienen como segunda fuerza política de las islas

Rubén de Vicente

Ha sido la tercera vez, y seguramente la definitiva, que los tres candidatos a ocupar al número 10 de Downing Street han defendido sus postulados ante las cámaras de televisión. Desde Birmingham, el conservador David Cameron ha confirmado los pronósticos y se ha mostrado esta madrugada como el más convincente en el debate en la BBC sobre economía, aunque en él también ha predominado la inmigración.

Los sondeos dan la victoria al líder 'tory' con al menos el 35 por ciento de apoyo -fluctúa en función del medio- frente a algo más del 30 por ciento del liberal Nick Clegg y un hundido Gordon Brown con menos del 25 por ciento de respaldo.

Con duras consignas antiespeculación, Cameron parece haber convencido de sus política económica a los espectadores británicos. "Deberíamos devolver al Banco de Inglaterra el poder para regular la banca, incluyendo capacidad para pronunciarse sobre las horribles primas que se han pagado", sostuvo el conservador.

Clegg, a la estela de Cameron

La estrella revelación de la campaña, Nick Clegg, no ha sido capaz de mantener su aureola de guía del cambio británico, y en buena parte del asalto dialéctico ha parecido un mero espectador de los rifirrafes entre Cameron y Brown. En materia económica, las líneas generales del liberal-demócrata se asemejan a las del tory. "Suena draconiano, pero creo que es necesario que digamos que no habrá ningún bono en absoluto para los directores de bancos a niveles ejecutivos", ha añadido Clegg a las proclamas del conservador.

Brown, perdido en su propio terreno

Sorprendentemente, el actual pimer ministro y candidato laborista a la reelección, Gordon Brown, no ha sido capaz de sacar réditos a un debate en su propio terreno (antes de llegar a 'premier' fue ministro de Economía con Tony Blair). Brown se ha referido a su incidente con una votante de este jueves a la que llamó fanática intolerante. Ha sabido salir del paso pero no ha convencido en su capacidad para reconducir las finanzas británicas tras la crisis, con propuestas poco concretas. "No todo lo hago bien, pero sé cómo gestionar la economía en los buenos y en los malos momentos", aseguraba un Brown un tanto abstracto.

Los conservadores a la cabeza en intención de voto

A falta de una semana para la llamada a las urnas, todo apunta a un cambio de color a orillas del Támesis. Salvo debacle de última hora, Cameron tiene todas las de ganar, aunque debería contar con Clegg para poder formar Gobierno. A Brown se le empieza a ver en las islas como un cadáver político.