La dificultad para acceder a un hogar propio se ha convertido en un obstáculo estructural para la juventud en España. Según la reciente Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el 47,3 % de los jóvenes de entre 26 y 34 años que aún residen con sus padres lo hacen por la imposibilidad económica de alquilar o comprar una vivienda.
Sueldos precarios frente a precios desorbitados
El deseo de emancipación choca frontalmente con la realidad del mercado laboral y los costes inmobiliarios. Muchos jóvenes que acceden a sus primeros empleos con contratos de prácticas o salarios bajos reconocen que "no les da" para independizarse. De hecho, dos de cada tres jóvenes de entre 18 y 34 años conviven con sus progenitores, y la mitad admite que el motivo principal es el elevado precio de los inmuebles.
Una carga familiar por falta de opciones
Esta situación genera una sensación de tristeza y frustración, ya que los jóvenes perciben su estancia en el hogar como una carga para sus padres. La falta de movilidad no solo afecta a los más jóvenes: dos de cada tres personas que desearon o necesitaron mudarse pero no pudieron hacerlo debido a los precios excesivos. El estudio destaca que la convivencia no es una elección mayoritaria, pues solo un 1,4 % de quienes tienen solvencia económica decide quedarse en el hogar familiar.