Desde el inicio de agosto el precio del combustible no ha dejado de subir. Sin llegar a los máximos históricos de primavera, pero tampoco andando muy lejos de ellos, visitar la gasolinera estos días nos sale muy caro, justo en una época del año donde los desplazamientos en automóvil se multiplican.
El bolsillo de los conductores vuelve a ponerse a prueba este mes. Según los últimos datos de la Unión Europea, el coste medio del litro de gasolina alcanzaba a principios de agosto 1,44 euros, y el del gasoleo, 1,36. Repostar combustible no sólo es más caro que en julio, sino que además, si miramos al año pasado, su encarecimiento roza el 10%.
Llenar estos días un depósito de 55 litros supone dejar en caja casi 75 euros si es gasóleo, mientras que si nuestro automóvil es gasolina el desembolso supera los 79 euros. Precios que este martes han vuelto a subir. Cerca de dos céntimos más que dejan la gasolina 95 más barata de la comunidad en Palencia y Salamanca, todo lo contrario a lo que ocurre en Burgos.
En Burgos también se vende el gasóleo menos costoso, al igual que el más caro, 1,46 euros litro según el Ministerio de Industria, que también encontramos en gasolineras de Palencia, Valladolid y Zamora.
La resignación parece la única salida. El coste del petróleo ha vuelto a subir y el barril cotiza en el entorno de los 110 dólares. Si a eso unimos la caída de su demanda y la tensión entre los países productores, el futuro más cercano no parece pasar por descensos del precio.