El reto de la banca digital en el mundo rural: la brecha generacional que deja a los mayores sin servicio

Aunque el 77% de la población rural utiliza la banca online, menos del 30% de los mayores de 65 años la maneja en zonas donde casi 370.000 personas carecen de sucursal o cajero

Pablo Rodríguez

El uso de la banca digital avanza con fuerza en el medio rural. Cerca del 77% de los residentes en municipios pequeños utiliza aplicaciones bancarias para gestionar sus finanzas de forma habitual. No obstante, el despliegue de esta tecnología choca con una acusada brecha generacional: entre la población de mayor edad, el uso de la banca móvil se reduce por debajo del 30%, lo que plantea un reto de inclusión financiera en un momento de progresivo desmantelamiento de las oficinas tradicionales.

En nuestra comunidad, casi 370.000 personas viven en municipios sin sucursal ni cajero automático fijo. Para paliar la falta de atención presencial, el sector recurre a fórmulas alternativas como las oficinas móviles en autobús, la mediación de carteros rurales para la distribución de dinero en efectivo o sistemas de cashback. A pesar de estas medidas, el dinero en efectivo y los métodos tradicionales siguen siendo la opción prioritaria para gran parte del vecindario rural.

Las menores competencias digitales condicionan directamente la confianza de los usuarios de mayor edad en los canales virtuales. Aunque las herramientas digitales permiten consultar saldos o abonar recibos a distancia, muchos vecinos prefieren el trato presencial, por lo que la atención humana directa continúa siendo el factor decisivo para garantizar la seguridad e inclusión de la población sénior.