POR ENCIMA DE CIERTAS DOSIS DE RAYOS X HAY RIESGO DE ALTERACIONES

Las radiografías y su relación con el cáncer

     
  • Las TC representan las 2/3 partes de la radiación que recibe el paciente
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  • Una TC equivale a 10 milisievert. El límite está en 200

Estefanía Ureña

La tecnología ha evolucionado tanto en los hospitales que hoy en día es posible ver mediante una imagen tridimensional cada pequeño rincón del cuerpo humano. Las pruebas que más se utilizan en este sentido son las tomografías computarizadas, más conocidas como escáneres o TC.

Representan el 15% de todas las pruebas que se hacen con Rayos X (TC, radiografía simple y radiografía con contraste), pero son las responsables de las dos terceras partes de la radiación que recibe un paciente.

Las tomografías computarizadas ofrecen una información muy valiosa al médico pero no son inocuas. Se sabe que su abuso está relacionado con la aparición de ciertos tipos de cáncer. “Los cánceres que se pueden producir por radiación ionizante” explica Rosario Esteban, jefa de radiología del Hospital Clínico de Valladolid “son aquellos de los tejidos que son más sensibles como el tiroides, la médula ósea, el tejido linfático e incluso el cerebro”.

Según la doctora Esteban, el principal problema es que los médicos no dejan el más mínimo nivel de incertidumbre a la hora de examinar, poner en tratamiento o intervenir quirúrgicamente a un paciente. Es decir, aunque la prueba no sea necesaria prefieren despejar cualquier duda, por pequeña que sea. El paciente además exige. Sabe que en el hospital disponen de la última tecnología y quiere quedarse tranquilo, que no haya lugar a errores en el diagnóstico.

Una tomografía computariza conlleva una dosis de radiación entre ocho y diez milisievert. El milisievert es la unidad que mide la radiación absorbida por nuestro cuerpo. Por encima de 200 ya hay riesgo de que se produzcan alteraciones, como por ejemplo, un cáncer. Riesgo que se multiplica por dos en jóvenes y adolescentes cuyos tejidos son más sensibles. En estos casos la mejor alternativa es una ecografía.

El abuso de este tipo de pruebas es evidente, según la doctora Esteban. En el Hospital Clínico de Valladolid se realizan a diario 60 TC. Al año son 15.000. Una cifra que podría ser inferior “si el médico hiciera una buena historia clínica”.