El buque Hespérides de la Armada Española navega actualmente rumbo a la Antártida con una misión científica clave. Tres investigadores del Campus ‘Duques de Soria’ de la Universidad de Valladolid (UVA) forman parte de esta segunda campaña de investigación, centrada en los efectos del calentamiento global en los polos.
El equipo, integrado por Raquel Jiménez, Alfonso García Álvaro y Samuel García, estudia la presencia de compuestos orgánicos volátiles, microplásticos y pesticidas ya prohibidos que, debido a las corrientes y el clima, terminan depositados en la Antártida.
La expedición comienza cruzando el Paso del Drake, el punto más agitado del planeta, para llegar a la Península Byers. Este proyecto, financiado por la Agencia Española de Investigación, busca documentar cómo el calentamiento global está liberando sustancias tóxicas que llevaban décadas aisladas.
La amenaza del permafrost
El foco principal es el permafrost o suelo congelado. Con el aumento de las temperaturas globales, este suelo se está descongelando, actuando como un "grifo" que libera antiguos pesticidas y microplásticos hacia las aguas antárticas. El volumen de muestras que el equipo soriano debe recolectar es inmenso para analizar esta contaminación transfronteriza.
Vivir en lo inhóspito
Durante un mes, el campamento base de los investigadores de la UVA serán tiendas de campaña en un entorno protegido. Más allá del frío, el mayor enemigo será el viento y la necesidad de transportar manualmente todo el equipo científico por un terreno abrupto y virgen.