Llegas a una cafetería, escaneas un código QR y, sin saberlo, accedes a una página fraudulenta. Es el llamado quishing, una modalidad de estafa que utiliza códigos QR manipulados para engañar a los usuarios.
En lo que va de año ya se han registrado más de 14.000 incidentes relacionados con códigos QR maliciosos. En establecimientos como este, por el momento, la preocupación es limitada. “La verdad es que no. Hablaríamos con la empresa que tiene alojado el servicio del QR”, explica Chema González, propietario de El Paquidermo Dulce y Salado.
Aunque solo alrededor del 2% de los códigos QR son fraudulentos, los expertos advierten de que se trata de un delito silencioso. Muchas víctimas ni siquiera son conscientes del ataque y solo una parte llega a denunciarlo. “Y en realidad estás instalando una aplicación que lo que está haciendo es tomar el control de tu móvil”, advierte Antonio Medrano, CEO de Castilla Innova.
La mejor defensa pasa por comprobar siempre a qué dirección conduce el código antes de facilitar datos o descargar archivos. “Como no figura debajo del QR y no sabes dónde estás accediendo en realidad, pierdes un poco el horizonte de a dónde quieres ir”, señala Antonio Medrano.
Transporte público, aparcamientos, multas de tráfico o notificaciones de Hacienda son algunos de los ámbitos donde más se utilizan estos códigos. Por eso, los expertos recomiendan extremar la precaución antes de escanear cualquier QR.