Castilla y León supera los 100.000 trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social, con casi 13.000 más que hace un año. En provincias como Palencia o Soria, su aportación evita la caída del empleo. Sectores como el campo, la hostelería y la construcción dependen de esta mano de obra ante la falta de relevo generacional y personal cualificado. Solo el ovino de leche necesita 2.000 trabajadores, mientras que la construcción demanda hasta 30.000. La regularización permitirá aflorar empleo y cubrir vacantes, consolidando el papel clave de la población inmigrante en la economía regional y su sostenibilidad a medio plazo.