Los problemas estructurales de la apicultura, como la competencia fraudulenta de terceros países y el problema del precio se están viendo agravados por un verano muy difícil. Se calcula una caída de producción de más del 50%, una situación ante la que los productores piden control de la fauna, como osos, abejarucos y avispas que atacan sus colmenas y también que se plantee una ayuda directa.