La demolición de las últimas chimeneas de Compostilla revive la imagen que marcó a Velilla del Río Carrión en 2021, cuando se derribó la chimenea de su central térmica.
Cinco años después, el municipio ha perdido empleo, población y tiene más de un millón de euros menos al año en ingresos municipales. Los fondos de transición justa no se han traducido en proyectos reales y el antiguo poblado obrero, que albergó a 420 familias, es hoy un esqueleto vacío. Solo un gran parque fotovoltaico en la comarca simboliza el cambio energético.