Los segovianos acompañaron a las comparsas en el entierro de la sardina. El desfile partía desde la plaza de San Martín hasta la Plaza Mayor donde cada sardina era entregada para arder en la hoguera y empezar a pensar ya en el domingo de piñata que despide los carnavales. La danza del fuego que precedía a la quema y el baile de carnaval que la siguió, pusieron el broche a un entierro de la sardina al que acudió más gente de los habitual.