Dos horas y media duraba el encierro del Lavalenguas. Cientos de personas acudían hasta Cañada Honda para disfrutar de las carreras de los doce novillos de La Saca, con los dos que llegaron el viernes: Esvinagrado y Enfermero, que en el sorteo correspondieron a las cuadrillas de Santa Catalina y Santiago, respectivamente. Los erales de Hermanos Marcén Romero dieron mucho juego y causaron numerosas situaciones de peligro. Once acabaron en los corrales, y el número 41, Enfurruñado, de La Mayor, hizo honor a su nombre y tuvo que ser subido en el camión. La jornada, por cierto, comenzaba con un minuto de silencio en recuerdo de Rodolfo Martín de Marco, vicepresidente de la Amigos de la Saca, fallecido hace unos meses.