En 1472 se imprimía el primer libro en castellano, hecho que ocurría en una imprenta muy cerca de la catedral. Se trataba de las actas del sínodo que había tenido lugar en la localidad de Aguilafuente. Desde hace 23 años, este pueblo recuerda la fecha con orgullo y de una forma muy particular: representando obras teatrales escritas, dirigidas y protagonizadas por los propios vecinos.