Durante el siglo XVII y XVIII los arrieros de Sangarcía tuvieron un papel fundamental, suministraban el 30 % del grano y la harina que precisaba Madrid y eran proveedores de la Corte. El impulso económico que trajo a la zona aún puede verse hoy en las casas declaradas Bien de Interés Cultural. Para recordar ese pasado se celebra desde hace tres años la Feria de los Arrieros.