Es uno de los lugares más curiosos en la riqueza natural de Salamanca, el azud de Riolobos. Formalmente, es una gran balsa para el regadío del sistema de Villoria-Las Villas, pero por determinadas circunstancias se ha convertido en un punto de estancia de aves llegadas de todo el mundo. Se han llegado a ver hasta 260 especies distintas y ahora mismo hay cerca de 60 que utilizan como lugar para descansar. Una asociación quiere impulsarlo para atraer visitantes a este gran espectáculo.