La plaza de Barcelona del barrio de Garrido ha sido testigo de una celebración muy especial. Sus vecinos llevan años celebrando juntos la salida del año con ambiente festivo al son de la gaita y el tamboril. Doce campanadas para las que no se necesitan las tradicionales uvas. Aquí las cambian por gajos de mandarina. También de la suerte, como no podía ser de otra manera.