El cierre de Fontaneda en Aguilar de Campoo en 2002 marcó el final de una era para el conocido pueblo de las galletas. Protestas, manifestaciones y acampadas intentaron evitar la clausura de la fábrica, dejando una herida colectiva que aún permanece. Ahora, 24 años después, el libro Galleteras, la otra memoria de la galleta María recupera el papel de las mujeres que trabajaron en el envasado, la selección y el control de calidad. Según la publicación, fueron quienes más sufrieron el cierre. Su trabajo duro y su temprana emancipación laboral quedan por fin reconocidos.