Ya está en vigor la ordenanza de turismo, que limita el número de personas que pueden ir en un grupo y obliga a los guías a facilitar sistemas de audio que eviten la contaminación acústica. Pero estos profesionales aseguran que no se está controlando, lo que les deja en inferioridad de condiciones frente a los que incumplen, porque ellos han tenido que hacer un gasto y renegociar precios con los turoperadores. El alcalde ha reconocido hoy que todavía se está organizando con la Policía Local el sistema de control.