María Caamaño, la princesa futbolera guerrera, no pudo celebrar sobre el césped la segunda estrella de España, pero su recuerdo acompañó a la selección durante todo el Mundial. Una fotografía de la María, levantando la eurocopa, presidió la concentración de La Roja en el hotel durante los cuartos de final y se convirtió en un símbolo de inspiración para un equipo que nunca dejó de sentirla como una integrante más del vestuario,