Antonio Gaudí adaptó cada edificio a su pensamiento arquitectónico y también al lugar en el que iba a levantarlo. Los tres del noroeste del país son diferentes de los catalanes, empezando por el trencadís, esa técnica, hermana del mosaico, con la que el genio catalán adornó varias de sus obras. Casa Botines no tiene trencadís, pero en su interior una exposición explica los pormenores de esa técnica hasta el próximo septiembre