La vestimenta se convierte este año en el punto de conflicto del desfile de San Froilán. Unos 250 pueblos quieren participar, pero no todos están de acuerdo con las nuevas bases sobre la indumentaria. Mientras una treintena defienden acudir con su tradicional polo, desde la organización apuestan por recuperar una imagen más tradicional y ligada a la cultura leonesa.