El verano de 2025 dejó una huella devastadora en Castilla y León, con 141.000 hectáreas arrasadas por incendios entre julio y agosto. En Palencia, más de 5.200 hectáreas se vieron afectadas, destacando el incendio de Resoba y otro que avanzó desde León hasta la zona de Guardo, destruyendo viviendas en San Pedro de Cansoles. Ante el temor de nuevos episodios, administraciones han organizado un simulacro con más de 240 efectivos para mejorar coordinación y respuesta. Los incendios de nueva generación exigen estrategias conjuntas, ya que superan límites territoriales y requieren proteger tanto el medio natural como a la población civil.