El ejercicio de la abogacía de oficio se sostiene principalmente sobre el compromiso social. Así lo constata Diego García-Quintana Lorente, letrado que acumula cerca de 20 años en el servicio por "compromiso, por trabajo y porque me gusta". García-Quintana explica la importancia crítica del sistema de asistencia jurídica gratuita para los ciudadanos desamparados: "Una persona que detienen el sábado a las 8 de la tarde no tiene ni idea de qué abogado llamar, pues se pone uno de oficio".
El abogado, que estima que un 30% de sus ingresos provienen de esta modalidad, pone el foco en la cruda realidad financiera y la precariedad de los abogados de oficio: "Trabajo quizás sea mucho más porque pagan mucho peor. Cobrar igual una séptima parte, una décima parte de lo que se cobraría en un procedimiento privado".
A las bajas retribuciones se suma el trabajo no remunerado. García-Quintana detalla que las guardias de abogados incluyen servicios fundamentales que se realizan a coste cero para la administración: "Dos abogados todos los viernes suben a la prisión de Villanubla, están allí dos o tres horas resolviendo las dudas que los internos tengan. Por ejemplo, ese turno no lo abona el Ministerio de Justicia". Actualmente, el grueso de sus intervenciones en Castilla y León se concentra en procedimientos por violencia de género y ciberestafas, tipologías delictivas cuyas denuncias continúan en aumento.