La iglesia de San Esteban de Roa se hunde entre el abandono institucional y la entrega vecinal

Un residente ejerce como guía voluntario del templo burgalés para visibilizar sus graves fallos estructurales y salvar del deterioro a sus históricas argas de Semana Santa

Luis Ángel Rozas

Ubicada en el histórico municipio burgalés de Roa, la iglesia de San Esteban atraviesa una situación de extrema fragilidad patrimonial que amenaza con terminar con siglos de historia. Erigida gracias a las aportaciones de los propios vecinos del humilde barrio donde se asienta, el templo pasó a titularidad eclesiástica en el año 2003 tras ser inmatriculado por el Arzobispado de Burgos, momento desde el cual los residentes denuncian un progresivo desentendimiento sobre su estado de conservación.

Afecciones en la estructura y el lienzo exterior

El inmueble presenta deficiencias severas en su cubierta y paredes perimetrales. El paso de las décadas sin intervenciones de restauración ha provocado la fractura de los tirantes de sujeción de las vigas principales y la proliferación de acusadas humedades en el interior. En el exterior, los muros —que históricamente estuvieron adosados a la antigua muralla medieval de la villa— registran fisuras de consideración que ya están comprometiendo la estabilidad física del retablo interior mediante desplazamientos de su estructura.

S.O.S. para las argas de Semana Santa

El elemento ornamental más valioso y frágil del complejo, sus argas de Semana Santa, padece una degradación acelerada por la pérdida de la pigmentación natural original. Alberto Santillana, guía de la iglesia de San Esteban de Roa, advierte de que la falta de una actuación urgente en la restauración de estas piezas pictóricas podría derivar en su desaparición irreversible en un plazo inferior a una década.

Para evitar la ruina definitiva del edificio y concienciar a las administraciones públicas, la propia comunidad local se ha organizado de forma autónoma. Entre las iniciativas puestas en marcha destaca la labor altruista de los propios habitantes, quienes han comenzado a realizar visitas guiadas al templo para turistas con el fin de captar fondos económicos y visibilizar el valor artístico del recinto.