La relación entre los quesos Boffard y la Casa Real suma ya casi 150 años de historia. Todo comenzó en 1882, bajo el reinado de Alfonso XII, consolidando a la fábrica de Corcos del Valle (Valladolid) como referente gastronómico de la Corona.
Según explica Javier Roza, director general de Mantequerías Arias, el secreto del éxito radica en el respeto a la receta tradicional de los pastores castellanos. El pilar fundamental es el uso de leche cruda, lo que exige una calidad de origen superior al no someterse a pasterización.
Para alcanzar los matices que demanda el paladar real, la variedad Gran Reserva requiere de 18 meses de maduración en cámaras con humedad y temperatura controladas. En este tiempo, profesionales expertos supervisan el aspecto visual, la textura y el retrogusto para asegurar que cada pieza que llega a la Casa Real sea de una calidad excelente.