El inicio de la cosecha de cereal en Castilla y León marca un momento clave para el sector agrario. Tras una campaña 2025-2026 con desafíos meteorológicos desde la siembra hasta la recolección —especialmente por la sequía de abril y las altas temperaturas de mayo—, los agricultores se enfrentan ahora a la evaluación de los resultados en campo.
Aunque la calidad y el peso específico del grano se han visto afectados, el punto central de la preocupación del sector reside en la estructura de costes. El aumento acumulado en los precios de los insumos agrícolas, como los fertilizantes y el gasóleo, plantea un escenario complejo para la rentabilidad de las explotaciones, comparado con ciclos agrícolas previos.