Nueva tragedia ferroviaria

Un choque entre un tren de Renfe y un convoy de Iryo, en los que viajaban 544 pasajeros, deja varios vagones descarrilados en Los Yébenes

Natalia Fernández

Un accidente ferroviario se ha producido este martes en la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía. Un convoy de Renfe que había salido de la estación de Atocha a las 07:54 horas con destino Sevilla ha colisionado, en torno a las 08:30 horas, contra un tren de la compañía Iryo que se encontraba detenido en la vía a la altura del término municipal de Los Yébenes (Toledo), en el kilómetro 118 de la red.

Como consecuencia del impacto, varios vagones han descarrilado y al menos dos unidades de la firma Iryo han caído por un terraplén anexo a la vía. En el momento del siniestro viajaban 544 pasajeros a bordo de ambos trenes: 397 en el convoy de Renfe y 147 en el de Iryo.

Despliegue de emergencias y ayuda vecinal

Hasta el lugar de los hechos se han trasladado de urgencia efectivos del GREMIO, seguridad ciudadana, equipos de rescate y sanitarios, instalando un puesto de mando avanzado para coordinar las labores de asistencia y evacuación. Para agilizar el traslado de las víctimas a los centros sanitarios más cercanos se han movilizado ambulancias, autocares y helicópteros con el apoyo de las comunidades autónomas vecinas.

Además, numerosos vecinos de los municipios colindantes se han desplazado de forma voluntaria hasta el punto del accidente para colaborar con las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia en la atención inicial a los afectados.

Investigación sobre el sistema de frenado

Por su parte, Renfe ha habilitado un número de atención telefónica para informar y prestar ayuda a los familiares de los pasajeros.

En paralelo, los técnicos y las autoridades correspondientes han abierto una investigación para esclarecer las causas del suceso. Las primeras pesquisas se centran en averiguar si el sistema de frenado automático se encontraba averiado o desconectado antes de la colisión, una circunstancia que habría obligado al maquinista a operar el tren en modo manual.