A las puertas del inicio astronómico del otoño, la Agencia Estatal de Meteorología ha presentado el balance climático del verano, confirmando una evolución marcada por temperaturas excepcionalmente elevadas y un prolongado déficit de precipitaciones en la comunidad. Según los registros acumulados durante los últimos doce meses, el año 2026 se sitúa con elevadas probabilidades de convertirse en el más caluroso de la serie histórica desde que se dispone de datos oficiales.
Aceleración de las anomalías térmicas
La serie temporal refleja un patrón de calentamiento persistente durante la última década. Desde la delegación territorial de la AEMET en Castilla y León, su responsable, Manuel Mora, ha advertido de que la concatenación de periodos estivales con valores térmicos catalogados de muy cálidos o extremadamente cálidos se está acelerando de forma notable en los últimos años. Durante el presente trimestre, los termómetros han registrado una media superior en dos grados a los valores de referencia históricos.
El número de días en los que se han superado los 30 °C ha alcanzado un total de 57 jornadas durante la estación estival, lo que representa un incremento sustancial frente a la media habitual, fijada en 34 días. A este episodio prolongado de altas temperaturas se le ha sumado una marcada escasez de lluvias, circunstancia que ha acentuado el impacto de la sequía en la cuenca del Duero y en el ecosistema regional.
Proyección meteorológica para la nueva estación
En lo respectivo al trimestre otoñal, las estimaciones meteorológicas anticipan la continuidad de temperaturas superiores a la media de la época. No obstante, en lo relativo a la pluviometría, el subdelegado del Gobierno en la comunidad, Jacinto Canales, ha señalado que los modelos de predicción apuntan a un escenario con mayor probabilidad de precipitaciones normales o húmedas, descartando prácticamente que se registre un trimestre seco.