Las casas cueva de Dueñas, en la provincia de Palencia, son un testimonio de una forma de vida estrechamente ligada al campo y a la producción de vino. Estas viviendas excavadas en la tierra acogieron a numerosas familias, muchas de ellas llegadas de otros lugares para trabajar en las labores del viñedo. Hoy, una de estas casas cueva puede visitarse para conocer cómo era la vida cotidiana de sus antiguos habitantes.
Valentín Rincón, presidente de la Asociación Casas Cueva de Dueñas, recuerda que se estima que más de 1.200 personas llegaron a vivir en estas viviendas. Según los testimonios de los mayores, las cuevas formaban una comunidad llena de actividad, con numerosas familias que compartían vecindad y una forma de vida marcada por el trabajo y la convivencia.
La asociación trabaja para conservar y dar a conocer este patrimonio. Durante las visitas, Rincón introduce a los visitantes en la historia de las casas cueva y su evolución, estrechamente relacionada con el desarrollo del viñedo y la producción de vino en la zona.
El recorrido permite descubrir las diferentes estancias de una vivienda tradicional: las cuadras, a las que accedían los animales junto a las personas; el cuarto del horno, fundamental para elaborar el pan; una pequeña alcoba destinada al matrimonio y los dormitorios de los hijos. Estos últimos estaban separados entre chicos y chicas, con una distribución que también respondía a las diferencias de temperatura dentro de la cueva.
Estas construcciones, caracterizadas por su sencillez y sus espacios reducidos, permiten conocer las condiciones de vida de otra época y recuperar la memoria de una comunidad que encontró bajo tierra su hogar. Un patrimonio singular que mantiene viva una parte de la historia de Dueñas.