La Sagrada Familia de Barcelona ha alcanzado un hito histórico tras más de 140 años de construcción. La obra maestra de Antoni Gaudí se consolida como la iglesia más alta del mundo gracias a la instalación de una cruz monumental con tecnología de El Bierzo.
Tecnología berciana en las alturas
La pieza, fabricada por la empresa Tvitec Cricursa, destaca por su complejidad técnica. Según explica Roberto Arias, director de Comunicación de la firma: "Es un hito muy importante dentro de la empresa". La estructura combina cristal y acero en una cruz transitable situada a 176 metros de altura.
Un mirador panorámico
El diseño utiliza vidrio curvo y polihédrico para crear galerías que funcionarán como miradores. "Se ha primado un vidrio mucho más transparente para permitir una visión diáfana", señala Arias. Para su elaboración se han empleado 40 moldes diferentes, utilizando un vidrio de seguridad similar al de los parabrisas, con propiedades acústicas y de alta resistencia.