Cada 22 de abril desde 1970, el mundo se une para conmemorar el Día Mundial de la Tierra. En esta edición número 56, la urgencia es mayor que nunca: la pérdida de biodiversidad y el avance de los incendios forestales son síntomas de un sistema que no trata bien al planeta. Con una deforestación anual de 10 millones de hectáreas, la necesidad de apostar por energías renovables y una economía sostenible es crítica.