La propaganda de guerra ha evolucionado drásticamente. Si durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno estadounidense se apoyó en los cómics de superhéroes, la administración de Donald Trump ha trasladado hoy la estrategia al entorno digital mediante el uso de memes y videojuegos.
El asalto al dominio cognitivo
Esta táctica busca, según expertos, sensibilizar a la opinión pública y actuar sobre su dominio cognitivo. El objetivo es que la ciudadanía entienda y respalde las decisiones militares de Washington. Un ejemplo destacado es un polémico tuit titulado "Invictos", que utiliza la estética de un conocido videojuego familiar para presentar el plan de ataque contra Irán.
Normalizar la guerra
Además de los contenidos digitales, se emplean herramientas tradicionales y gestas deportivas para normalizar el conflicto. Al presentar la guerra de forma popular, se logra que las consecuencias humanitarias no aparezcan como el argumento principal. Sin embargo, esta estrategia es un arma de doble filo, ya que las críticas y la realidad del conflicto suelen irrumpir con fuerza en los comentarios de estas mismas redes sociales.