Tras un año del gran apagón, el sistema opera en modo reforzado. Ante la falta de causas concretas sobre el fallo original, Red Eléctrica ha otorgado un mayor peso a energías convencionales como el gas. Esta tecnología, al ser más estable, permite frenar las fuertes oscilaciones que las energías renovables provocan en la red. Actualmente, el gas aporta un 46% más que antes para garantizar la estabilidad.
Situaciones críticas y renovables
A pesar de este refuerzo, el sistema sigue enfrentando momentos críticos. Cuando las oscilaciones de las renovables no se logran frenar, se activa un "botón de pánico" que obliga a las grandes industrias a detener su producción. No obstante, las energías limpias mantienen un gran peso: en abril de 2026, el agua, el sol y el viento aportan casi el 80% de la generación.
Impacto en la factura de la luz
Mantener esta seguridad tiene un coste directo para el consumidor. El concepto de servicios de ajuste en la factura de la luz se ha duplicado, suponiendo un gasto extra de entre 50 y 60 euros al año por hogar. En definitiva, el coste de evitar un nuevo apagón lo están pagando los usuarios.