Del ejército al campo

Hugo González dejó su carrera militar para dedicarse a la viticultura en Ávila, donde trabaja en la recuperación de viñedos y apuesta por elaborar vinos de calidad

Soraya García

Cambiar de profesión también puede ser una forma de regresar a las raíces familiares. Es lo que hizo Hugo González, un joven abulense que hace cinco años decidió abandonar el Ejército para dedicarse al cultivo de la vid. Una apuesta por el medio rural que le ha permitido recuperar los viñedos de su familia y ampliar su explotación.

“A mí el campo me encanta. Es mi pasión y me gusta mucho estar aquí. Decidí meterme en esto de lleno y cogí las viñas de mi familia, que son unas dos hectáreas y media”, explica Hugo González, viticultor.

Desde entonces, su proyecto ha crecido hasta alcanzar las 18 hectáreas de viñedo, dedicadas a las variedades Albillo Real y Garnacha, ambas amparadas por la Denominación de Origen Protegida Cebreros. Una de sus principales tareas es recuperar cepas antiguas para garantizar la continuidad de los cultivos. “Aquí tenemos la cepa antigua, que tendrá unos 65 o 70 años, de Albillo Real. Yo lo que he hecho es dejar un pámpano, entutorarlo y atarlo. Entonces quitaré la cepa antigua y tendré la nueva”, explica mientras muestra el proceso de renovación de las plantas.

Pero su explotación también se enfrenta a las consecuencias de los incendios forestales. El fuego registrado este verano afectó a sus viñedos y provocó unas pérdidas del 60% de la producción en la última cosecha. Ahora, uno de sus objetivos es recuperar las parcelas dañadas.

A pesar de las dificultades, Hugo mantiene su apuesta por el sector vitivinícola. Su próximo reto es llevar su vino a los mercados internacionales, con una producción centrada en la calidad. Un proyecto con el que busca dar continuidad al patrimonio familiar y construir su futuro profesional en el campo.