El sector del biometano en España ha registrado un crecimiento acelerado en los últimos cuatro años al pasar de dos a 25 plantas operativas. Sin embargo, los representantes de la industria advierten de que el ritmo de implantación se mantiene por debajo del potencial real del país, en un contexto marcado por la elevada dependencia del gas natural importado y la disponibilidad de materia prima autóctona para abarcar la demanda.
El liderazgo estratégico de Castilla y León
Dentro del mapa nacional, la comunidad de Castilla y León se sitúa a la vanguardia en capacidad de desarrollo gracias a la solidez de su cabaña ganadera y a su potente industria agroalimentaria. A pesar de estas condiciones idóneas, las iniciativas empresariales se enfrentan a importantes obstáculos económicos y administrativos, ya que proyectos que requieren inversiones de entre 20 y 25 millones de euros sufren demoras en las autorizaciones de hasta 20 meses. Desde la Asociación Española de la Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM), su presidente, Francisco Javier Díaz, ha advertido que estas trabas provocan la deslocalización de inversiones hacia otros mercados más ágiles.
Falsos mitos e impacto en las comunidades locales
Junto a las demoras institucionales, la oposición vecinal representa otro de los grandes escollos para el despliegue de las infraestructuras. Los recelos de los alcaldes y residentes locales se centran en el temor a los malos olores y las molestias derivadas del transporte. Frente a esta percepción, desde AVEBIOM se argumenta que estas instalaciones industriales cuentan con sistemas avanzados de desodorización y control de emisiones, diferenciándose de la gestión agrícola tradicional de purines.
Para garantizar la convivencia y el desarrollo económico en el medio rural, el sector defiende la adopción de soluciones de diseño adaptadas a cada municipio, como la creación de accesos viales independientes que eviten el tránsito pesado por los cascos urbanos. Con la flexibilización de los trámites, las empresas prevén consolidar un modelo capaz de fijar empleo y capital en las zonas rurales.