España registra un nuevo récord de presión fiscal. En 2024, la recaudación de impuestos representó el 37,1 % del PIB, 2,2 puntos más que en 2018.
“Nos estamos aproximando a la media europea. Estábamos por debajo en presión fiscal y estamos ya prácticamente a la altura”, explica Ricardo Rodríguez Salmerón, secretario general de ECOVA Valladolid, Palencia y Zamora.
Las previsiones apuntan a que este año la presión fiscal podría alcanzar incluso el 38,3 %. Una evolución que, según los expertos, responde en parte a la inflación y a la ausencia de nuevos Presupuestos Generales del Estado. “Esa inflación lo que está haciendo es que cada vez paguemos un poquito más de impuestos. Los tramos se han quedado anticuados. Es una serie de problemas que se vienen arrastrando por ese efecto de no tener presupuestos, de no tener mayorías parlamentarias y de no tener una política económica completa”, señala Ricardo Rodríguez Salmerón.
Aunque el Estado recauda la mayor parte de los impuestos, las comunidades autónomas también pueden crear tributos propios, lo que genera diferencias entre territorios. “Esa repercusión no es igual para todos. Hay gente que se puede aprovechar más y gente que menos”, afirma.
Las diferencias también se reflejan en los impuestos cedidos o de gestión compartida, como el IRPF. “Aquí donde más lo vemos es en las deducciones del IRPF que nos afectan a todos. Hemos visto cómo hay comunidades donde, por ejemplo, gastos de las mascotas acaban siendo deducibles o incluso por ir al gimnasio. Gastos médicos, gastos del dentista...”, explica Ricardo Rodríguez Salmerón.
Las comunidades también pueden adoptar medidas para aliviar esa carga fiscal. En Castilla y León, por ejemplo, está prevista una reducción gradual del tipo mínimo autonómico del IRPF hasta el 8 % en los próximos cuatro años.