José Manuel Negro
Un total de 78 municipios de Castilla y León registran en la actualidad un volumen de electores inscritos en el Censo de Residentes Ausentes en el Extranjero (CERA) superior al de habitantes con derecho a voto que residen de forma permanente en la localidad. Esta singularidad demográfica y electoral, que se replica en 164 municipios de toda España, abarca casos extremos como Fuentestrún en Soria, Junciana en Ávila o Jaramillo Quemado en Burgos, donde los votantes en el exterior representan más del 80% del censo electoral.
El impacto transformador de las nacionalizaciones
La aplicación de la Ley de Nietos amenaza con incrementar progresivamente esta brecha censal a medida que se resuelvan los expedientes de nacionalización de descendientes de españoles. En este sentido, el auditor de sistemas electorales Gabriel Araujo ha anticipado que diversas localidades que aún no alcanzan la barrera del 50% de electores exteriores terminarán superándola en los próximos meses, ajustándose al ritmo de tramitación de las nuevas solicitudes.
Divergencias ideológicas y revisión judicial
Esta configuración censal introduce la posibilidad de que la inclinación política de los residentes ausentes condicione las mayorías en ámbitos autonómicos o generales de manera opuesta al sentir del electorado presencial del municipio. Respecto a la controversia jurídica abierta tras la suspensión cautelar decretada por el Tribunal Supremo sobre determinados aspectos de la instrucción gubernamental de la norma, Araujo ha estimado que el alto tribunal ofrecerá una resolución definitiva antes de las próximas citas electorales. El volumen del censo CERA en la comunidad autónoma ha experimentado un crecimiento superior al 8% durante la última década, sobrepasando los 180.000 inscritos.