Elena Rodríguez
Las ciudades de Teruel y Miranda de Ebro han cobrado un protagonismo central en la cumbre autonómica celebrada bajo el lema 'De mar a mar. La hora del Corredor'. En este encuentro, representantes de cuatro comunidades autónomas han suscrito la denominada Declaración de Teruel, un documento unitario que reclama al Ejecutivo central la ejecución prioritaria y la dotación presupuestaria necesaria para culminar el Corredor Cantábrico-Mediterráneo.
Reproches a la gestión central e inversiones prioritarias
Durante las intervenciones institucionales, los líderes regionales han coincidido en denunciar la falta de planificación en la red ferroviaria de mercancías y pasajeros. En este sentido, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha exigido un cambio de rumbo basado en proyectos técnicos y criterios económicos, al tiempo que el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, ha advertido de que las decisiones sobre infraestructuras no pueden responder a intereses de política partidista. Por su parte, el presidente de la Comunidad Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, ha calificado de incomprensibles las decisiones del Gobierno central que, a su juicio, perjudican la cohesión nacional.
Miranda de Ebro y el tramo Soria-Castejón como ejes vitales
La posición castellana y leonesa aboga por la integración completa entre el Corredor Cantábrico-Mediterráneo y el Corredor Atlántico para evitar desequilibrios territoriales. Según ha expuesto el titular del Ejecutivo autonómico, la localidad burgalesa de Miranda de Ebro resulta fundamental como punto de unión intermodal, al tiempo que ha calificado de imprescindible la reactivación del tramo ferroviario entre Soria y Castejón.
Rechazo unánime a la solución de vía única
Los mandatarios autonómicos han rechazado tajantemente la instalación de tramos en vía única como respuesta definitiva para estas arterias comerciales. Los firmantes han argumentado que el desarrollo logístico debe fundamentarse en doble vía de altas prestaciones tanto para mercancías como para viajeros, garantizando la igualdad de oportunidades y evitando un crecimiento territorial fraccionado.