Tradicionalmente, las cesáreas han sido tratadas como intervenciones quirúrgicas frías donde la madre suele estar sola. Sin embargo, nuevas iniciativas como la "cesárea pro-vínculo" buscan permitir la presencia de un acompañante para reducir el estrés y facilitar el contacto piel con piel inmediato. Aunque en las programadas es cada vez más común, el desafío reside en las cesáreas urgentes, donde la incertidumbre y el frío del quirófano aumentan la vulnerabilidad de la mujer.