Miguel Ángel Fuentetaja
El fútbol sala en Segovia atraviesa su momento más crítico. Lo que comenzó hace un año como una protesta por una sanción de 1.000 euros al equipo cadete de la Gimnástica Ayllonesa ha derivado en la expulsión de las competiciones nacionales de tres clubes emblemáticos: el CD Valverde, el Segosala y el San Cristóbal.
El origen del conflicto
La creación de la denominada "Superliga por 1000 razones" supuso un cisma en el deporte provincial. Casi una treintena de clubes y 86 equipos se sumaron a esta competición paralela, movilizando a 800 jugadores que abandonaron las fichas federativas. Según la Federación de Castilla y León (RFCYLF), los clubes ahora expulsados habrían vulnerado el compromiso de no vinculación con dicha liga.
Posturas enfrentadas
Marcelino Maté, presidente de la Federación regional, asegura que se ha demostrado que los clubes faltaron a su declaración jurada. Por su parte, Agustín Pérez, vicepresidente del CD Segosala, defiende que su único "pecado" ha sido brindar apoyo y teme que el caso acabe irremediablemente en los juzgados.
Si no se logra una suspensión cautelar, Segovia perdería todas sus plazas nacionales, lo que supondría un descenso administrativo masivo para el fútbol sala segoviano, que la temporada pasada contaba con más de 1.200 licencias.