Jimena Barrios
Ingeniero mecánico industrial de formación, Nuño Ibáñez pronto descubrió que su futuro profesional iba por otro camino. Tras emprender en el ámbito tecnológico durante su etapa en Australia, encontró una oportunidad inesperada a su regreso a Burgos.
La idea surgió mientras visitaba el Centro Astronómico de Lodoso, el pueblo de su infancia. “Mi madre sabía que estaba metido en todo el tema de emprender, internet, proveedores... Pues bueno, me dijo: «Oye, Nuño, ¿por qué no te encargas de vender las gafas del eclipse con la Otra España?». Y dije: «Mamá, acabas de tener la mejor idea del mundo»”, recuerda Nuño Ibáñez.
A partir de ahí comenzó a buscar un fabricante que ofreciera todas las garantías de calidad y seguridad, hasta dar con una marca estadounidense certificada. “El primer gran paso en esta historia es la licitación pública que gané al Gobierno de Navarra. Eso me abrió luego muchas puertas en este mundo”, explica.
Desde entonces, el crecimiento ha sido constante. Ya ha distribuido más de 700.000 gafas para observar el eclipse, siempre con certificación homologada. “Nos tenemos que ir al fabricante, quién es el fabricante y dónde ha pasado esa ISO. Eso es lo más importante”, subraya.
Tras el eclipse de este verano, el calendario astronómico ofrece nuevas oportunidades con los fenómenos previstos para 2027 y 2028. Con el apoyo de la inteligencia artificial y después de meses de aprendizaje, Nuño Ibáñez ya prepara el siguiente reto. “Ya somos distribuidores oficiales en toda Europa. Para el próximo año hay que llegar...”, afirma.
El 12 de agosto de 2026 será una fecha señalada para miles de personas que mirarán al cielo, pero también para este emprendedor burgalés que ha convertido el eclipse en una oportunidad de negocio.