Las condiciones climáticas de este 2026 están pasando una factura muy alta al sector agrícola, siendo los viñedos y los cultivos herbáceos, como los cereales y las leguminosas, los más perjudicados. En el caso del viñedo, una gran parte de la superficie se ha salvado de restricciones críticas gracias a los sistemas de regadío, pero los golpes de calor mantienen en vilo a los productores. A falta de dos meses para la vendimia y de las tasaciones definitivas, los daños provisionales ya se estiman en unos 10 millones de euros.
La situación del cereal es diferente pero igualmente compleja. Las altas temperaturas de las últimas semanas han afectado especialmente a las zonas más tardías, aunque el daño principal se produjo hace veinte días. La campaña actual se caracteriza por una enorme desigualdad entre el comportamiento del trigo y la cebada, condicionada totalmente por las fechas de siembra.
A pesar de la cobertura de los seguros y las ayudas institucionales, la preocupación real se centra en el futuro a medio plazo. El encarecimiento de los costes de producción y la previsión de pérdidas económicas según Agroseguro dibujan un escenario de profunda incertidumbre de cara a la próxima campaña de siembra.