Torrijas y hojuelas: la resistencia de la tradición dulce en el obrador

Los pasteleros de Valladolid mantienen los precios de los dulces de Semana Santa pese al encarecimiento de las materias primas

Estefanía Ureña

La Semana Santa en Castilla y León no solo se vive en las calles, sino también en los obradores. Desde el Miércoles de Ceniza, las pastelerías de la región intensifican su trabajo para ofrecer los productos más demandados: torrijas de miel, de crema tostada y hojuelas.

El reto de los precios

Pese a que ingredientes básicos como los huevos, el aceite y el azúcar se han convertido en auténtico "oro líquido" por su encarecimiento, establecimientos como la Confitería Vitín en Valladolid han optado por la contención. El objetivo es claro: evitar que el precio elevado impida a los ciudadanos disfrutar de estos bocados tradicionales durante apenas unos días al año.

Producción artesanal y dulces exclusivos

Junto a las clásicas torrijas, surgen elaboraciones únicas como el "pastel Penitente", una pieza que solo se produce desde el Viernes de Dolores hasta el Miércoles de Pascua. La demanda se dispara en las jornadas centrales de la pasión; si un día habitual se elaboran 150 torrijas, la cifra se duplica durante el Jueves y el Viernes Santo, consolidando a la repostería como el centro de todas las sobremesas.