La maduración en bodega: el aliado científico para un queso único

Una investigación del Itacyl avala las condiciones de las bodegas tradicionales para lograr una calidad diferenciada en el producto

Ana Duarte

El proceso de afinado en bodegas subterráneas permite que el queso desarrolle una microbiota ambiental única. Gracias a la ausencia de oscilaciones térmicas, las piezas pueden madurar hasta 4 años, logrando una mantecosidad imposible de alcanzar en cámaras industriales. Según el investigador David Delgado (Itacyl), la diversidad microbiológica es la que otorga matices irrepetibles a cada pieza.