Escápate de viaje

Una iglesia románica del siglo VI esculpida a mano, a pico y pala, en plena roca

Este templo rupestre combina la tradición ermitaña de Benito de Nursia con la perfección del románico palentino, contando con una orientación solar milimétrica y todos los detalles de una gran catedral

Castilla y León nunca deja de sorprender a propios y extraños con tesoros patrimoniales que parecen sacados de una película de aventuras. Si nos adentramos en la provincia de Palencia, concretamente en la zona de Dehesa de Montejo, nos toparemos con un templo tan singular que resulta prácticamente único en España: una iglesia rupestre excavada de forma totalmente artesanal a golpe de pico y pala: la iglesia de los santos Justo y Pastor, conocida como la Catedral del Románico Rupestre.

Su historia hunde sus raíces muy hondo, remontándose siglos atrás —nada menos que al siglo VI—, inspirada por la estela de San Benito de Nursia, cuando aquellos primeros ermitaños buscaban refugio espiritual en viviendas rupestres integradas en la roca viva. Lo que comenzó siendo una humilde morada y posterior ermita, evolucionó con el paso del tiempo hasta transformarse en un espacio sagrado consagrado a los mártires San Justo y San Pastor.

El esplendor del románico en la roca

Con la llegada de la corriente románica a la zona, los constructores y fieles de la época decidieron ir un paso más allá. Lejos de abandonar la cueva, integraron el ritmo arquitectónico del movimiento en la propia piedra natural. El resultado es un ejercicio de ingeniería medieval que deja sin aliento: cuenta con arcos fajones, bóveda de cañón y una estructura idéntica a la de cualquier gran iglesia exenta de la época, superando incluso en perfección de trazo a muchos edificios levantados al aire libre.

El templo está concebido al milímetro. Dispone de dos naves, coro, púlpito, sacristía y hasta la zona de enterramientos, cumpliendo exactamente con las mismas funciones litúrgicas y comunitarias que cualquier gran parroquia de la época.

Una orientación astronómica perfecta

Uno de los detalles más fascinantes de este santuario rupestre es su orientación. Siguiendo los cánones litúrgicos tradicionales, los constructores orientaron el edificio buscando el este, el punto cardinal de la luz de los inicios. De este modo, la puerta de entrada se situó estratégicamente al oeste, permitiendo que el último rayo de luz del atardecer penetre directamente para iluminar con precisión milimétrica la zona del altar, donde reposaban las reliquias de los Santos Justo y Pastor.