Gema, una empresaria que decidió cambiar el estrés de Madrid por la tranquilidad de la Sierra de la Demanda en 2022, es el rostro de una tendencia al alza: el emprendimiento rural. "He ganado en tiempo y en calidad de vida", asegura tras encontrar en el coworking de Pradoluengo el lugar ideal para desarrollar su actividad lejos de las aglomeraciones.
Infraestructura estratégica a precio público
Este espacio permite alquilar puestos por días o meses, evitando a los profesionales el coste de una oficina privada. Según Javier Ruiz, Community Builder de Demanda Coworking Rural, el objetivo es facilitar que los emprendedores "se puedan reunir y colaborar conjuntamente". Las instalaciones cuentan con internet de alta velocidad, salas de reuniones y puestos totalmente equipados.
Más que una oficina: una comunidad
El centro no solo atrae a vecinos, sino también a nómadas digitales, como un director financiero sudafricano que hizo una parada técnica mientras recorría el Camino de Santiago. La verdadera magia, sin embargo, surge de las sinergias:
"Hay casos verídicos de: yo hago miel, tú haces tarros y él etiquetas; ya está la colaboración liada", explica Ruiz.
Este modelo de economía colaborativa actúa como un factor diferenciador para el municipio, logrando fijar población y atraer a nuevos residentes que eligen Pradoluengo precisamente por contar con estos servicios tecnológicos.