Ortigosa dice 'no' al derribo de su estación de tren

Una plataforma vecinal con más de un centenar de integrantes reclama conservar el edificio y darle un nuevo uso

José Miguel Velasco

La antigua estación de tren de Ortigosa del Pestaño, en Segovia, lleva años abandonada, pero sigue siendo un lugar lleno de recuerdos para sus vecinos. Ahora, una plataforma ciudadana lucha por evitar su demolición y conseguir que este edificio, considerado un símbolo del pueblo, tenga una segunda vida.

Para muchos habitantes, la estación forma parte de su historia personal. “El abuelo de una de mis amigas era el guardagujas”, recuerda una vecina. Otros llegaron a conocerla en funcionamiento: “Tengo 55 años y la viví hasta el momento que dejó de funcionar”. Y todavía recuerdan el paso de los antiguos trenes: “Pasaban las máquinas y producían fuego, claro, saltaban chispas y estábamos todos pendientes”.

En 2024, Adif ordenó la demolición del edificio a petición del Ayuntamiento. Una decisión que provocó la creación de la plataforma SOS Salvemos la Estación de Ortigosa del Pestaño. “Lo único que queremos es que la estación, que es el símbolo del pueblo, no solo del pueblo, sino de toda la comarca, que es un edificio industrial, no se tire. Que no se pueda arreglar todo de golpe, lo arreglaremos por partes”, explica Eloy Gómez, tesorero de la plataforma.

El colectivo cuenta ya con más de un centenar de integrantes, una cifra significativa en una localidad de apenas 50 habitantes censados. Sus miembros reclaman que se estudien alternativas para rehabilitar el edificio y darle un nuevo uso.

Aseguran que incluso se han presentado propuestas por parte de empresas interesadas en el inmueble, pero denuncian que no han obtenido respuesta. “También tuvimos contactos con empresas que mandaron proyectos al Ayuntamiento, pero que no reciben respuesta de ningún tipo”, señala Gómez.

Por el momento, Adif ha paralizado la orden de derribo. Mientras esperan una solución definitiva, los vecinos de Ortigosa del Pestaño continúan movilizados para conservar una estación que, aunque ya no recibe trenes, sigue formando parte de la memoria del pueblo.