Viajar por las carreteras de Castilla y León con un vehículo eléctrico ya no es una aventura incierta, sino una estrategia de ahorro. Para usuarios como Pablo Gutiérrez, la clave reside en la planificación. Gracias a las aplicaciones móviles, los conductores pueden diseñar su ruta en función de los cargadores semirápidos disponibles en restaurantes o áreas de servicio.
El tiempo de un café
La lógica de conducción ha cambiado: ya no se trata de apurar el depósito hasta el límite, sino de aprovechar las paradas naturales del viaje. Según explican los expertos, en los 20 minutos que dura una parada para tomar un café, un vehículo puede pasar del 20% al 80% de su carga sin dificultades.
Ahorro en el bolsillo
El beneficio económico es el principal argumento de este cambio de hábitos. Miguel Calvo, delegado de Iberdrola en Castilla y León, señala que recargar un vehículo en el hogar de 0 a 100 puede costar menos de 12 euros. En trayectos largos, un viaje de 600 kilómetros ronda los 30 euros, una cifra que supone menos de la mitad de lo que costaría realizar el mismo recorrido en un coche de combustión.