Si algo ha marcado esta Semana Santa en Castilla y León ha sido el buen tiempo. Un factor clave que ha condicionado el comportamiento turístico. “Hemos visto que es importantísimo el tiempo”, señala Jorge Moro, presidente de Hosteleros de Salamanca.
El ambiente primaveral ha favorecido la llegada de visitantes y, en muchos casos, ha provocado que prolonguen sus estancias. “Eso ha hecho que la gente, en algunos casos, haya alargado sus pernoctaciones”, explica Luis Chico, presidente de Turismo Rural de Castilla y León.
Las cifras de ocupación reflejan ese impulso. En algunas zonas, los alojamientos han alcanzado niveles cercanos al lleno. “Hemos tenido una ocupación rozando el 95%. Solo había que pasar por la Plaza Mayor de Salamanca o por los barrios y ver las terrazas llenas”, añade Moro. “Entre el 85% y el 90%, un punto de inflexión para que arranque la temporada”, apunta Chico.
El contexto internacional también ha influido en la elección de destino. “Hemos tenido mucha gente que había reservado para salir fuera de España y que al final se ha quedado”, afirma May Escobar, concejala de Turismo de Segovia.
El resultado ha sido un ambiente animado en ciudades y municipios. “Todos hemos visto cómo ha estado la ciudad, con mucha gente y sin tener que estar pendientes del cielo”, destaca Ruperto Prieto, presidente de los empresarios del comercio de Zamora.
Además de las tradicionales procesiones, otros atractivos han ganado protagonismo. “A la Semana Santa le añadimos enoturismo, turismo de naturaleza y gastronomía”, subraya Luis Chico. Una combinación que ha funcionado estos días y que el sector espera que se mantenga de cara al próximo puente de mayo.